Los planetas
La astrología clásica cuenta siete planetas: el Sol y la Luna —las dos luminarias— y después Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. Son los cuerpos visibles a simple vista, y todo el sistema descansa en eso.
Qué significan los siete
- Sol — lo vivo, el centro, el mostrarse. Describe aquello hacia lo que tiende una vida.
- Luna — el cuerpo, la costumbre, el ánimo. El factor más rápido de la carta y el más cambiante.
- Mercurio — pensar, hablar, comerciar, transmitir. Toma el color de aquello a lo que se une.
- Venus — el afecto, la medida, la belleza, el acuerdo. El menor de los dos benéficos.
- Marte — la separación, el impulso, la disputa, la herramienta y el arma. El menor de los dos maléficos.
- Júpiter — el crecimiento, el derecho, la largueza, el permiso. El benéfico mayor.
- Saturno — el límite, la duración, la edad, la estructura. El maléfico mayor, y a la vez el que sostiene.
Cada planeta da para más de lo que cabe en una línea; si quieres repasarlos uno a uno, tienes un recorrido planeta por planeta.
¿Y Urano, Neptuno y Plutón?
Descubiertos en 1781, 1846 y 1930, invisibles sin instrumento. Para la astrología clásica esto no es un detalle: el sistema se apoya en domicilio, exaltación, triplicidad, término y faz, y esas atribuciones reparten doce signos entre siete planetas. Un octavo, noveno o décimo cuerpo no tiene allí lugar, ni dignidad, ni función.
La astrología moderna los emplea y les asigna signos. Basta con saber que esa asignación es reciente y no procede de la misma fuente que el resto.
La condición importa más que la posición
Aquí se detienen las presentaciones divulgativas y empieza la interpretación. Decir que un planeta está «en el signo X» no dice casi nada mientras no se establezca en qué condición se encuentra allí.
- Dignidad esencial — ¿está en su propio signo, en su exaltación, en su triplicidad, en su término, en su faz? ¿O en exilio, o en caída?
- Condición accidental — ¿está en un ángulo, donde puede actuar, o en casa cadente, donde no puede?
- Combustión — ¿está demasiado cerca del Sol para verse? Un planeta combusto está, en la imagen de la tradición, arrollado.
- Secta — los nacimientos diurnos y nocturnos difieren. Saturno pertenece al día, Marte a la noche; un maléfico en su secta lo es bastante menos.
Un Júpiter en caída, combusto, en casa doce promete más de lo que puede cumplir. Un Saturno digno, angular, en su secta sostiene, aun siendo el planeta «malo».
Las regencias
Cada signo tiene un regente, y por las casas todo lo demás depende de ello: el regente del signo situado en la cúspide de una casa es el planeta por el que se lee ese ámbito de la vida. Siete planetas y doce casas forman así un tejido en el que todo se responde.
Véase también: el ascendente, los signos, las casas.